“De Bangladesh”, me contestó el camarero que en ese momento me servía unas samosas en el restaurante indio en el que acabé por casualidad… Justo antes había preguntado a un par de “manteros” también que de dónde eran. Senegal y Mali.
Recuerdo cuando le pregunté hace casi 20 años a una chica que si era de Otavalo (Ecuador) y me dijo “Sí, ¿tú también?”, porque no había más ecuatorianos en Madrid que ella y su padre. Justo yo acaba de visitar su país por eso reconocí el característico atuendo que llevaba.
Ahora Madrid, España, Europa está completamente llena de gente de otras latitudes, afortunadamente. Me encanta disfrutar colores, olores, idiomas diferentes cuando paseo, sin necesidad de ir muy lejos.
Esta historia viene de alguna conversación en la que gente me ha contado su cruce del estrecho en patera o su periplo por medio mundo para terminar sirviendo cervezas en un bar de San Agustín del Guadalix. Y la lucha por traer a la familia, por vivir en un lugar hostil o por sobrevivir sin papeles… Por no hablar de mafias, de esclavistas y negreros del siglo XXI, porque aunque tanto no he profundizado en mis charlas, todos sabemos que existen.
Y eso me hace pensar que frente a carreras universitarias, masters en escuelas de negocios, cursos y más cursos, trabajos bien remunerados… Si la vida es aprendizaje, ellos si que tienen buen curriculum ¿no os parece?
San Agustín del Guadalix. Junio 2012
Bienvenidos a las historias del nómada.
Siempre me ha gustado escribir historias y que otros las lean. También contarlas, escucharlas, leerlas, vivirlas... Historias para reír, para pensar, quizás para llorar... Historias al fin y al cabo de las que están hechas nuestras vidas.
Me pareció buena idea aprovechar este lugar para lanzar al viento algunas de las que he vivido, en cualquiera de los dos mundos, el real o el imaginario (igual de real, porque ambos pueden considerarse también imaginarios).
Bonita sensación la del que arroja una botella al mar con un mensaje, que no sabe donde irá y quien llegará a leerlo.
Aquí va mi botella, quizás alguna vez hasta sepa donde llegó...
Siempre me ha gustado escribir historias y que otros las lean. También contarlas, escucharlas, leerlas, vivirlas... Historias para reír, para pensar, quizás para llorar... Historias al fin y al cabo de las que están hechas nuestras vidas.
Me pareció buena idea aprovechar este lugar para lanzar al viento algunas de las que he vivido, en cualquiera de los dos mundos, el real o el imaginario (igual de real, porque ambos pueden considerarse también imaginarios).
Bonita sensación la del que arroja una botella al mar con un mensaje, que no sabe donde irá y quien llegará a leerlo.
Aquí va mi botella, quizás alguna vez hasta sepa donde llegó...
Mostrando entradas con la etiqueta Realidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Realidad. Mostrar todas las entradas
viernes, 6 de julio de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
Mitad monje, mitad soldado
Como los antiguos templarios europeos o los modernos Sikhs de la India. Así me siento en este nuevo regreso a España, mitad monje mitad soldado…
Aunque los Sikhs lo son realmente, mitad y mitad. Logran vivir en el mundo material sin abandonar su prioridad, la espiritualidad. Yo no lo soy porque a veces me siento más monje y a veces más soldado.
Por un lado, el del soldado, estoy con ganas de lucha, de hacer el trabajo que creo, en realidad sé, que me corresponde. El de llevar la meditación y todos sus derivados (la autoindagación, la búsqueda de lo que hay más allá de la mente y del ego, la conexión con nuestro verdadero ser, el encuentro con la paz interior…) a lugares donde ahora no está. A la gente que precisa algo sin saber muy bien qué es, a los que están mal y no saben que tienen gran parte de la solución si no toda, dentro de ellos, a los que están muy bien pero algo les falta, a los que quieren estar mejor, a quienes nunca se han atrevido a mirar para dentro y sienten que ahora es el momento… También a las empresas, a las escuelas de negocios, al “estilo de vida” occidental, en el más amplio sentido de la palabra… En definitiva, introducirme de nuevo en este mundo porque no puedo cumplir esa misión si nadie me conoce, si nadie sabe donde estoy, si no me muevo…
Pero es un mundo en el que no me siento especialmente cómodo, en el que matan a un amigo de un tiro y él sigue girando y que precisa estar alimentando esos giros con más y más dinero. Donde la gente no es ella misma porque se ha creído realmente los personajes que representan y se los toman muy en serio… El mundo que, como escribí hace tiempo, para mí no existe.
Probablemente mi trabajo, como soldado, sería ayudar a que la gente se de cuenta de que son actores en esta película y que, siendo consientes, si quieren pueden cambiar el guión. Aunque vaya por donde vaya la trama, en realidad no es importante porque sigue siendo una peli. A veces de risa, a veces un drama, a veces de terror… Pero una película al fin y al cabo.
Pero, en el lado del monje, necesito silencio, exterior e interior, paz, tiempo para la meditación… Muchas veces me vienen ganas de irme retirando cada vez más, plegando velas. Limitando cada vez más las necesidades y solamente estar más tranquilo, más aislado y recorrer el camino hacia dentro casi exclusivamente.
Pero, mientras tanto, el tiempo va pasando sin avanzar mucho en ninguna de las dos direcciones, en medio de ambas, como suele sucederme en los regresos al Planeta Occidente. Algo que exasperaría a cualquier soldado y sacaría de quicio a cualquier monje, pero donde yo estoy bastante tranquilo. Así que quizás si que consiga acercarme a los Sikhs, poco a poco. A ver si alcanzo su sabiduría.
¡Sat Sri Akal!*
*Saludo de los Sikhs, significa: Sat: Verdad, Sri: Título honorífico, Akal: el Ser sin tiempo, es decir, Dios. “Dios es la Verdad”.
Mi amigo Sergi murió en Livingstone, Zambia, hace poco tiempo de un disparo. Mi amigo Sahidji, maestro Sikh, murió en un hospital de Derahdun, India, dos semanas antes. Os quiero.
San Agustín del Guadalix. Mayo 2012
Aunque los Sikhs lo son realmente, mitad y mitad. Logran vivir en el mundo material sin abandonar su prioridad, la espiritualidad. Yo no lo soy porque a veces me siento más monje y a veces más soldado.
Por un lado, el del soldado, estoy con ganas de lucha, de hacer el trabajo que creo, en realidad sé, que me corresponde. El de llevar la meditación y todos sus derivados (la autoindagación, la búsqueda de lo que hay más allá de la mente y del ego, la conexión con nuestro verdadero ser, el encuentro con la paz interior…) a lugares donde ahora no está. A la gente que precisa algo sin saber muy bien qué es, a los que están mal y no saben que tienen gran parte de la solución si no toda, dentro de ellos, a los que están muy bien pero algo les falta, a los que quieren estar mejor, a quienes nunca se han atrevido a mirar para dentro y sienten que ahora es el momento… También a las empresas, a las escuelas de negocios, al “estilo de vida” occidental, en el más amplio sentido de la palabra… En definitiva, introducirme de nuevo en este mundo porque no puedo cumplir esa misión si nadie me conoce, si nadie sabe donde estoy, si no me muevo…
Pero es un mundo en el que no me siento especialmente cómodo, en el que matan a un amigo de un tiro y él sigue girando y que precisa estar alimentando esos giros con más y más dinero. Donde la gente no es ella misma porque se ha creído realmente los personajes que representan y se los toman muy en serio… El mundo que, como escribí hace tiempo, para mí no existe.
Probablemente mi trabajo, como soldado, sería ayudar a que la gente se de cuenta de que son actores en esta película y que, siendo consientes, si quieren pueden cambiar el guión. Aunque vaya por donde vaya la trama, en realidad no es importante porque sigue siendo una peli. A veces de risa, a veces un drama, a veces de terror… Pero una película al fin y al cabo.
Pero, en el lado del monje, necesito silencio, exterior e interior, paz, tiempo para la meditación… Muchas veces me vienen ganas de irme retirando cada vez más, plegando velas. Limitando cada vez más las necesidades y solamente estar más tranquilo, más aislado y recorrer el camino hacia dentro casi exclusivamente.
Pero, mientras tanto, el tiempo va pasando sin avanzar mucho en ninguna de las dos direcciones, en medio de ambas, como suele sucederme en los regresos al Planeta Occidente. Algo que exasperaría a cualquier soldado y sacaría de quicio a cualquier monje, pero donde yo estoy bastante tranquilo. Así que quizás si que consiga acercarme a los Sikhs, poco a poco. A ver si alcanzo su sabiduría.
¡Sat Sri Akal!*
*Saludo de los Sikhs, significa: Sat: Verdad, Sri: Título honorífico, Akal: el Ser sin tiempo, es decir, Dios. “Dios es la Verdad”.
Mi amigo Sergi murió en Livingstone, Zambia, hace poco tiempo de un disparo. Mi amigo Sahidji, maestro Sikh, murió en un hospital de Derahdun, India, dos semanas antes. Os quiero.
San Agustín del Guadalix. Mayo 2012
domingo, 12 de diciembre de 2010
Realidad
"Soñé que era una mariposa que volaba por el cielo. Después me desperté. Y ahora me pregunto si soy un hombre que soñó ser una mariposa o una mariposa que sueña ser un hombre"
Chuang Tzu
Yo no puedo saber si realmente estoy aquí escribiendo en este blog o, en realidad, estoy subido en un cubo de basura, en mitad de la calle, creyendo que escribo. Y cada cierto tiempo, con la idea de que estoy comprando el pan, hablándole a la gente que me toma por loco…
En mi ashram en Risikesh hay una mujer que no habla con nadie, pero siempre va hablando sola. Todos la tratan bien, pero la consideran loca. ¿Dónde estará esta mujer en realidad? La he visto bailar con la música del templo, con lágrimas en los ojos, ajena al resto del mundo, símplemente dejándose mecer por los acordes.
¿Y si somos nosotros los que estamos en un falso lugar? ¿Y si es ella la única que está en el sitio correcto y se compadece de nuestro sueño?
San Agustín del Guadalix. Noviembre 2010
Chuang Tzu
Yo no puedo saber si realmente estoy aquí escribiendo en este blog o, en realidad, estoy subido en un cubo de basura, en mitad de la calle, creyendo que escribo. Y cada cierto tiempo, con la idea de que estoy comprando el pan, hablándole a la gente que me toma por loco…
En mi ashram en Risikesh hay una mujer que no habla con nadie, pero siempre va hablando sola. Todos la tratan bien, pero la consideran loca. ¿Dónde estará esta mujer en realidad? La he visto bailar con la música del templo, con lágrimas en los ojos, ajena al resto del mundo, símplemente dejándose mecer por los acordes.
¿Y si somos nosotros los que estamos en un falso lugar? ¿Y si es ella la única que está en el sitio correcto y se compadece de nuestro sueño?
San Agustín del Guadalix. Noviembre 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)