Bienvenidos a las historias del nómada.
Siempre me ha gustado escribir historias y que otros las lean. También contarlas, escucharlas, leerlas, vivirlas... Historias para reír, para pensar, quizás para llorar... Historias al fin y al cabo de las que están hechas nuestras vidas.
Me pareció buena idea aprovechar este lugar para lanzar al viento algunas de las que he vivido, en cualquiera de los dos mundos, el real o el imaginario (igual de real, porque ambos pueden considerarse también imaginarios).
Bonita sensación la del que arroja una botella al mar con un mensaje, que no sabe donde irá y quien llegará a leerlo.
Aquí va mi botella, quizás alguna vez hasta sepa donde llegó...
Siempre me ha gustado escribir historias y que otros las lean. También contarlas, escucharlas, leerlas, vivirlas... Historias para reír, para pensar, quizás para llorar... Historias al fin y al cabo de las que están hechas nuestras vidas.
Me pareció buena idea aprovechar este lugar para lanzar al viento algunas de las que he vivido, en cualquiera de los dos mundos, el real o el imaginario (igual de real, porque ambos pueden considerarse también imaginarios).
Bonita sensación la del que arroja una botella al mar con un mensaje, que no sabe donde irá y quien llegará a leerlo.
Aquí va mi botella, quizás alguna vez hasta sepa donde llegó...
sábado, 13 de mayo de 2017
domingo, 15 de enero de 2017
La cruda realidad
No
sé qué es la realidad. Ya hablé de ello aquí hace unos años (http://historiasdelnomada.blogspot.in/2010/12/realidad.html)
Supongo que depende de a quién le preguntes. Aquí, en la India, dicen los
maestros que lo que nosotros entendemos por realidad , simplemente es maya, la ilusión cósmica. Es decir todo
esto es una película (¿os suena Matrix?), en la que todos somos actores y, como
también dicen ellos, solo algunos de esos actores saben que lo son. Eso sí,
pese a que saben que solamente interpretan, no dejan de hacerlo, continúan en
su papel hasta el final. Claro que como son conscientes de ello no se ven
atrapados por dramas, miedos, alegrías, etc. Los viven, los representan y
continúan su vida sin más.
La
realidad de aquí, la de los no maestros, la de los que no saben que son
actores, es muy cruda. La India es muy dura para mucha gente, es muy dura para
las mujeres y más todavía para los pobres (si ya juntas ambas condiciones,
imagina). Acabo de enterarme, de la peor manera posible puesto que es un amigo
el que está atrapado, como funcionan los “créditos personales”. El prestamista
te da una cantidad de dinero a devolver en 100 días y con un interés del 20%
(no anual, en esos días). Se va pagando a diario. Es decir, te prestan 30000
rupias, tienes que devolver 36000 y lo vas haciendo con 360 rupias diarias. El
“banquero” se va pasando por los lugares en los que se le debe, recibiendo esas
pequeñas cantidades, algo inteligente puesto que es la única manera de
garantizar más o menos la devolución. Normalmente llega un momento que no lo
puedes afrontar y pides otro crédito, en las mismas condiciones, para pagar el
primero o para pagar lo que necesitas para vivir o para tu negocio. Si, de
repente, un golpe de suerte o de habilidad te hace tener dinero, no puedes
cancelarlo, mejor dicho, si puedes pero pagando el interés completo. Mi amigo
tiene tres. Todavía no sé que pasa si no pagas…
De
la cruda realidad de algunas mujeres ahora no tengo fuerzas ni para contarla,
quizás lo haga, quizás no, pero a veces comprendo que todavía hay rabia dentro
de mí, incluso que podría explotar en algún momento… Empecé a escribir una
historia llamada “Todavía puedo matar”, pero no seguí con ella, no valía la
pena. Hablaba de esa absurda disyuntiva que a veces se usa en modo de juego: Si
tuvieras a tiro a Hitler antes de a 2ª guerra mundial ¿Apretarías el gatillo?
Yo llevaba mucho tiempo pensando que no sería capaz de matar, en lo más profundo
de mí lo sigo pensando, pero no siempre estoy en lo más profundo de mí.
La
cruda realidad también nos la hemos encontrado en este viaje con el nuevo dinero.
El gobierno decidió el 8 de noviembre, de un día para otro, que los billetes de
500 y de 1000 rupias ya no eran válidos. Hay un plazo para ingresarlos en tu
cuenta en el banco (no cambiarlos) y con un límite por persona. La idea no es
mala puesto que con ello se pretende acabar con gran parte del dinero negro y
falso que circula por aquí. El problema es que son unos billetes de uso común,
no es como si quitaran en España los de 200 y 500 €, algo que tantas veces se
dijo que se haría en Europa para que saliera de los escondite. Además, el
dinero nuevo en billetes de 2000 y de 500 rupias no se ha distribuido por todo
el país… En fin, gran caos e interminables colas en bancos y cajeros para poder
sacar algo de dinero, con un límite de 2000 rupias. Cuando digo interminables,
aquí son colas de días, para poder acceder a tu dinero. El “corralito indio”. Y lo que suele pasar es
que al llegar tu turno se ha acabado el dinero. Ese que, repito, es tuyo y
necesitas para comer, comprar, etc.
Un
mes y medio después de la medida, los billetes de 500 todavía no han llegado,
así que cuando se consigue algo de dinero en billetes de 2000 nadie tiene
cambio. Así que hay poco gasto y los pequeños comercios se resienten. Han
salido curiosas imágenes en la tele de gente quemando dinero antiguo o
tirándolo al Ganges. Eso es que les sobraba. También hay ya mucho negocio
montado alrededor del dinero antiguo, mafias que lo cambian, bancos que también
lo hacen, aunque sea ilegal, cobrando el 30%. En fin India se paraliza unos
minutos pero enseguida vuelve a ser la India.
La
gente más humilde que conocemos, aunque perjudicada de inicio, están contentos
con la medida puesto que piensan que va afectar más a los ricos que tienen
mucho dinero negro y que el gobierno está consiguiendo una mayor igualdad. Yo
pienso que ojalá tengan razón, es más un deseo que una realidad, ya que a los
amigos que tengo con pasta no los veo muy preocupados. Dicen que en un futuro no
muy lejano el dinero en la India desaparecerá, pretenden que todos los pagos
sean electrónicos, con tarjetas o smartphones. Hay gente que no sabe ni lo que
es una cosa ni la otra, así que no sé como lo harán. Uno de los primeros pasos que
se dieron fue que cada indio tuviera una cuenta corriente y eso se va
consiguiendo. Un poco a la fuerza, claro.
Ha
afectado también mucho a todos los que viajan por la India. Al llegar al
aeropuerto no se podía cambiar ni sacar dinero en ningún lado, puesto que no
había. Solo quedaba un sitio donde la gente esperaba horas para tratar de
conseguir 2000 rupias. Nosotros tuvimos suerte, o más bien amigos, y decidimos
irnos directamente a nuestro pueblo. Aquí nos cambiaron todo lo que
necesitamos, perdimos bastante en el cambio y ganamos mucho en tranquilidad.
Más
cruda realidad. Corrupción en todos los lugares. En hospitales, ministerios,
cualquier administración pública, ashrams… no sé si en todos, pero cada vez que
oigo de alguien que tiene que hacer algo con la administración, debe pagar un
extra. Todo está organizado para que tengas que pasar por ahí, ya que la vía
oficial es la misma, quiero decir la misma gente. Así que lo ponen lo
suficientemente difícil para que tengas que ir por la otra. Los indios lo saben
y pagan, cuando pueden, pagan. Se perpetúa un sistema en el que se benefician
los que tienen algún poder y se perjudican, como siempre, los más pobres. Y
digo algún poder, ni siquiera mucho poder, porque muchos se aprovechan del que
está debajo aunque este sea paupérrimo. Claro que es más fácil sacar beneficio
de muchos pobres que de un solo rico ¿no?
Más.
Domino´s Pizza, en Dehradun, la capital del estado de Uttrakand, donde vivimos.
Pedimos unas pizzas en casa de un amigo, llega el motorista y dice 1890 rupias,
voy a pagar y mi amigo me dice que no hasta que llegue la factura que el
mensajero ha olvidado. Mi amigo le hace ir a por ella y cuando llega, sorpresa,
1180 rp. No nos habían aplicado las ofertas en vigor de la cadena pizzera. También
habían modificado un número del móvil de mi amigo para que no le llegara el
ticket por SMS… Una cadena internacional y en la capital del estado.
Cómo
ha cambiado la realidad de Laxmanjhula estos años. Llevamos trece inviernos viniendo.
Antes abundaban los sadhus de distintas y extrañas sectas y los peregrinos que
venían de diferentes rincones de la India, vestidos con ropas y ornamentos
característicos de su lugar de procedencia, ahora es el turismo de la clase
media india la que invade el lugar, haciendo rafting entre otras cosas. Los tridentes
de los sadhus que antes se veían en el puente que cruza el río se han cambiado
por palos de selfie. También hay muchos menos de los humildes peregrinos que realizaban
largos viajes para bañarse en la sagrada Ganga.
Cuando
llegamos en 2004 había tres profes de yoga, ahora hay cientos y multitud de
salas y ofertas de cursos para formar nuevos profesores. Más y más. Todo es más
y más. Construcciones, hoteles, pensiones, restaurantes, tiendas, gente… A
veces me siento sobrepasado por la nueva situación, aún viniendo en la época
supuestamente más tranquila del año. Será un síntoma de la edad (si existiera
el tiempo…), el echar de menos realidades pasadas.
Y
debajo de todo, como ese silencio que siempre está aunque lo perturbemos con
palabras y sonidos, permanece la esencia de este lugar. Un lugar en el que
habitaron los Rishis (los más grandes sabios). Donde se respira el aire de los
Himalayas y la Ganga fluye limpiando todo lo que haya que limpiar. Donde la
presencia pasada, presente y futura (si el tiempo existiera…) de grandes yogis
eleva el nivel de conciencia universal haciéndonos comprender que, más allá de
la cruda realidad, afortunadamente existe la REALIDAD.
Rishikesh. Diciembre 2016
viernes, 23 de diciembre de 2016
Meditando
Cierro
los ojos, cruzo las piernas, espalda recta… Anda, no miré el reloj para saber a
qué hora he empezado. ¿Qué hago? ¿Los abro y miro? Mejor no, que más da, no
tengo prisa. Tengo que acordarme otras veces porque así sé el tiempo que
aguanto sin moverme. Déjalo ya porque si le sigues dando vueltas sería mejor
que los abrieras. Vale, empezamos. ¿Qué hago? ¿Atención a la respiración, a las
sensaciones, uso un mantra? Venga elijo una y ya está. La última vez me fue
bien con la respiración, así que esa. ¿No sería mejor ir probando diferentes
para ver cual se adapta más a mí? Vale, pues otra. Sensaciones del cuerpo. Por
cierto, ya empieza a molestarme la espalda. ¿Es dolor de verdad o la mente
tratando de captar mi atención? No hago caso. Las piernas ya se me están
durmiendo y no llevo ni diez minutos. ¿diez minutos? Y cómo lo se si no se ni a
qué hora empecé. ¿Otra vez con la hora?. Sensaciones del cuerpo no, mejor
respiración, voy a lo seguro. Aunque cómo sé si eso es seguro. Venga empiezo
contando respiraciones. ¿Las inspiraciones solas o la inspiración e inspiración?.
¡Elije una! Ok, vaya charlas conmigo mismo. Esta es la mente que hay que parar.
Ah no, parar no, no prestarle atención. Bueno según el tipo de medit… ¡qué lo
dejes! ¡Empieza ya! Vale, vale, aunque creo que han pasado los quince minutos. Aunque
cómo voy a saberlo. Ese ruido de fuera antes no se oía ¿Un grifo? ¿En mi casa o
en la de al lado? ¡Medita! Empiezo pero me duelen las piernas, el culo y la
espalda, así que me apoyo en la pared. Estiro un poco las piernas porque están
dormidas como nunca. Las cruzo, ahora estoy cómodo. Inspiro, espiro uno... Inspiro, espiro dos… Inspiro, espiro tres… Inspiro, esp...
¡He
desaparecido! no sé si he meditado o me he quedado dormido. Seguiré un poquito por si acaso. Cruzo las
piernas, espalda recta… ¿Qué hora será?...
Risikesh. Diciembre 2016
jueves, 17 de noviembre de 2016
Decisiones
Ha
sido esta una interesante temporada llevando la meditación y algún otro
concepto que casi siempre relaciono, como es el de comprender la
mente, a sitios un tanto insospechados. He estado en un par de palacios, unas
bodegas, un hospital, empresas y oficinas varias, escuelas de negocios, una universidad…
y con públicos tan variopintos como los lugares. En todos me ha dado por
regalar “minutos de silencio”. No me cuesta nada. Mira, te regalo uno ahora
mismo. Y además de recibirlos puedes regalarlos tú. Ya hay profes que lo están
haciendo a sus alumnos con resultados muy interesantes, incluso los niños se
los demandan si no lo hacen.
En
unos días nos vamos para la India a
pasar, como los dos últimos años, diciembre y enero. El objetivo, si tal cosa existe, es comprender algo más. Últimamente me gusta hablar de comprender más que de aprender.
Entiendo que aprender es seguir metiendo cosas en el puchero que tenemos por
mente, en cambio la comprensión me permite ir sacando las que no me sirven. ¿Habrá alguna sirva?, creo que al final saldrán todas. En fin, palabras, metáforas… que tratan de
explicar lo inefable. En palabras de un maestro: “no puede meterse todo el agua
del mar en cubo”. Aquí el cubo es el puchero y el agua del mar aquello que solo
puede experimentarse.
Seguiremos ampliando las ayudas que realizamos con la colaboración de algunos
de vosotros. Durante el año ya hemos estado enviando dinero donde era
necesario, principalmente para emergencias médicas y también para uniformes,
material escolar, remodelaciones, pintura... Por supuesto si os apetece tener
más información o colaborar porque ya
sabéis que “hay formas en las que el dinero si da la felicidad”, me contactáis
por aquí, por Facebook, por email (arey@elnomada.es),
como os parezca.
Justo
antes de volar hacia el Ganges, voy unos días a Marruecos para preparar otro
proyecto solidario por allí. Para este no pido ayuda porque es una empresa la
que se encarga de financiarlo. A ver si empieza a animarse la cosa y salen unos
cuantos más. Son “proyectos con alma” ya que tocan el corazoncito de todos, de los
receptores, los financiadores, los participantes… y de los que más, de los que
más, los de los organizadores. Qué privilegio. Aprovecharé el viaje para ver como
está Ait Ehla de donde las noticias que llegan son muy buenas.
Tengo otra bonita tarea. Me
han pedido que traduzca un libro de un sadhu joven que conocimos el año pasado
en Rishikesh. Aprendimos mucho con él, aunque quizás aprender no sea la palabra,
ni siquiera comprender. Meditamos mucho con él y algo se expandió dentro… Se
entiende mejor “aprendimos” ¿no?, incluso "comprendimos" es más fácil.
Ha escrito un libro en hindi y un par de
discípulos suyos lo han traducido al inglés y francés. Me han pasado ambas
traducciones para que haga yo una adaptación al español. Mi nivel en
ninguno de los dos idiomas es suficiente, pero me convencieron con algo con lo
que estoy de acuerdo. Las palabras son palabras pero es necesario saber de que va lo
que ellas cuentan. Yo lo intento, así que también me he embarcado en ello. Sin compromiso de
fecha debido a mi inexperiencia, vaguería, falta de disciplina… En fin, ese mismo coctel del que hablé en la anterior historia del nómada sobre mi propio libro. No llevo mucho pero
me resulta muy interesante sentir las palabras dichas por alguien con sabiduría, esa que dicen los maestros que empieza cuando termina el conocimiento.
Crees
que eres el que hace las acciones que terminan en alegría y tristeza, sean
estas buenas o malas, virtuosas o deshonestas. Y crees que tú mismo
eres bueno o malo, pero todo esto es sólo un concepto de la mente. Es natural.
No hay ni alegría ni tristeza, ni bueno ni malo, ni virtud ni deshonestidad en
el Ser. Debido a tu ego, crees que tú mismo eres quien hace y experimenta
cosas, y oscilas entre la felicidad y el sufrimiento. Ni eres el que hace, ni
el que está teniendo la experiencia. Eres
simplemente el testigo que ve todo. Eres el testigo y solo el testigo de cada
acción. Eres Eso que percibe directamente la agitación constante en el cuerpo y
en la mente. No eres ni el cuerpo ni la mente, eres por naturaleza el Ser, la Consciencia
y el Testigo.
Y,
relacionado con esto extraído del libro de Swami Shashwat, hay algo que me ha vuelto a pasar.
En
su momento conté la historia de CONOCERTE, el centro que tenemos en San Agustín
del Guadalix con yoga, meditación, psicología, coaching, etc. Explicaba, quizás
pretendiendo entenderlo yo, como no había nada más lejos de nuestra intención
que tener un centro propio. Hay un momento en la vida que creo que no depende
de edad, o al menos no solo de la edad, un momento en el que te sientes más de recogida que de
exposición. Crees que es tiempo de ir más hacia dentro que hacia fuera, etc. Y
llega un maestro (Sat Sri Akal, Sahidji), te dice que tienes que abrir un lugar
para compartir y terminas haciéndolo sin apenas darte cuenta. Entonces, de lo que si te das cuenta es que eso es lo que te toca
hacer y dejarte de rollos. Llevamos tres añitos ya, haciendo estancias más
cortas en la India y conociendo a unas cuantas personas que han pasado y
siguen haciéndolo por allí, llevándose y dejándonos experiencias, aprendizajes
y cariño.
Y
digo que me ha vuelto a pasar. Voy a empezar a hacer algo que había decidido
que no haría. Al regresar de la India, en febrero, comienzo a dar clases de
meditación en Madrid, en un centro de coaching que tiene una filosofía muy
parecida a la mía en muchas cosas, lo que me ha terminado de animar. Tendré un
lugar allí los martes para todo aquel que quiera compartir conmigo unos ratos
de charla y de silencio y no pueda venirse hasta “el pueblo”.
Cuando
miro el año que ha pasado y lo que parece que viene por delante tengo claro que
va sucediendo lo que tiene que suceder, muchas veces no muy a favor de mi
voluntad… Claro que la voluntad es mental y aquello que tiene que suceder es de
un poco más allá.
Y, frente a eso, ¿quién soy yo para tomar decisiones?
San Agustín del Guadalix. Noviembre 16
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